miércoles, 5 de junio de 2024

MUJER: UNA HISTORIA DE LUCHA Y RESISTENCIA.

 

MUJER: UNA HISTORIA DE LUCHA Y RESISTENCIA.


PREÁMBULO: Mujer: historia de lucha y resistencia. Desde la opresión histórica hasta la demanda de virtud hipócrita, su lucha persiste contra el cristianismo y por una sociedad sin odios.



 

  Desde tiempos remotos, la mujer ha sido protagonista indiscutible

en la trama de la humanidad. Amada por unos, odiada por otros; endiosada por algunos y satanizada por muchos, ha soportado el peso de un mundo que ha intentado someterla y limitar su existencia.

En cada época y en cada rincón del planeta, la mujer ha enfrentado un largo calvario, soportando vejaciones y sufrimientos impuestos por una sociedad dominada por “el machismo.”

El precio del tiempo y de la infamia.

La mujer ha cargado sobre sus hombros durante 20 siglos, el peso endilgado por el cristianismo, de ser la única culpable de todos los males de la creación, obviando que es la única que ha parido de su vientre a la humanidad, la única que ha dispensado amor, cariño y cuidados a los seres humanos, y la única que a lo largo de estas páginas se abordarán las razones injustificadas; ha recorrido un largo calvario en los tiempos antiguos, y que aún no termina en muchas regiones en los tiempos modernos.

La opresión histórica.

En la poderosa Grecia antigua, fue esclava del hombre. En la lejana Siria, fue subastada como si fuese una simple mercancía. China la trataba como moneda de cambio, despojándola de su humanidad. Los tártaros la encadenaban y la arrastraban, como si no mereciera más que el trato de un animal. En Marruecos, era vendida en los mismos mercados donde se comerciaba con caballos. El árabe podía degollarla por cualquier causa. Era objeto de compra venta y de trueque por ganado entre los Mogoles. El Bosníaco podía comprarla en el mercado público o podía robarla impunemente.

Podríamos enumerar innumerables vejaciones y sufrimientos, pero lo más importante es comprender que la vida de la mujer ha sido, y en muchos lugares aún lo es, el martirio más grande registrado en la historia en todos los tiempos y en todos los pueblos.

La hipocresía y la demanda de virtud.

Parece que nadie entiende que, si no existieran las mujeres, tampoco existirían los humanos, y lo más grave aún, es que a esa “pobre mujer”, cazada y vendida como animales, atada con cadenas como una perra; se atrevan los humanos a pedirle virtud, honestidad y pudor.

El rol del cristianismo y del catolicismo

A esas desdichadas, víctima eterna de todas las atrocidades perpetradas por los “machos” en todas las épocas, que, a pesar de todas las vicisitudes, desprecios, vilipendios y sometimientos, la mujer nunca ha dejado de luchar por sus derechos, por el respeto y agradecimiento que se merecen.

Sin embargo, y cuando menos lo esperaban, apareció una poderosa institución que ha sido y sigue siendo su verdugo: el cristianismo y el catolicismo quienes han tejido una red de mentiras y han desatado odios, desprecio, rechazo y descalificación contra la mujer, y han perpetuado un sistema que continúa oprimiéndolas y negándoles la posición que tanto merecen.

La lucha y resistencia de las mujeres

Pero las mujeres han alzado sus voces. Han desafiado las normas impuestas, y han emprendido una lucha incansable por la igualdad, y por demostrarle al mundo que no existe ninguna razón para odiarlas, como lo ha establecido la Iglesia.

En cada mujer, late un espíritu de lucha y resiliencia. Es hora de reconocer su valentía, de abrir espacios de igualdad y de derribar los muros de la discriminación y del odio.

La historia de la mujer es una historia de lucha y resistencia, y juntos podemos escribir un nuevo capítulo, en el que todas las voces sean escuchadas, y todas las mujeres puedan vivir plenamente, sin cadenas ni opresión.

Hacia una sociedad de las mujeres sin odios

La batalla por la igualdad, que se ha dado con pocos resultados, debe cambiar radicalmente, para demostrar la superioridad de las mujeres en todos los aspectos. Únete a la lucha, defiende la justicia y hazte eco de la voz de la mujer. Solo juntos lograremos construir un mundo en el que todas y todos seamos libres de ser quienes somos, sin importar nuestro género.

Hoy más que nunca, es imprescindible escuchar las voces de las mujeres, brindarles apoyo y solidaridad en su búsqueda de una sociedad justa, igualitaria y sin odios.

La mujer no es una víctima eterna, sino una fuerza indomable que desafía la injusticia y se alza por sus derechos”. CONTINUARÁ.

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