miércoles, 3 de julio de 2024

EL RESURGIR DE LA VOZ FEMENINA.

 INTERPRETACIONES PARA FUNDAMENTAR LA MISOGINIA

Preámbulo: "La misoginia arraigada en la historia religiosa, especialmente en el cristianismo, se fundamenta en interpretaciones sesgadas del Génesis y la creación del concepto de pecado por líderes religiosos."

 


 Desafiando siglos de misoginia.

 Al término misoginia, se le han dado muchas acepciones: entre otras    definiciones, odio, rechazo, aversión y desprecio hacia las mujeres por parte de los hombres. la Real Academia Española, (RAE), la define como “aversión a las mujeres”

Según su etimología proviene de dos palabras del griego: “miseo” que significa odio y “gyne” que significa mujer; o sea, odio a la mujer.

La misoginia ha sido estudiada en profundidad y ha existido desde épocas muy remotas, famosos e importantes personajes de la cultura, la filosofía y la ciencia de esas épocas eran misóginos, y su odio trascendió por muchas décadas, y ha sido usado por instituciones para justificar su existencia, así el Islam, el Budismo, el Judaísmo, el Cristianismo y el Catolicismo han mostrado prácticas misóginas desde sus inicios, habiendo sido influenciados por esos personajes.

La responsabilidad de la misoginia recae sobre el     cristianismo.

Los líderes del cristianismo y del catolicismo; en nuestra era, han intentado desvincularse de su total responsabilidad en la creación del odio hacia la mujer, afirmando, que las condiciones de vida y la consideración de la mujer a lo largo de la historia, se debía a diversos factores sociales, económicos, ideológicos, culturales y religiosos; una manera muy sutil, de tratar de compartir la culpa exclusiva del cristianismo y el catolicismo, de la situación de inferioridad y de minusvaloración, en que han colocado a la mujer a partir del Siglo I de nuestra era, con la interpretación errónea del Génesis, otorgándole una supremacía “natural” del hombre y una diferencia de capacidades.

Creación del pecado para fundamentar la misoginia

La historia evidencia, que la condena y el desprecio colectivo por la mujer; generador de la misoginia, se inicia con el cristianismo, al darle una interpretación al Génesis sesgada y reñida con la verdad; y para rubricar esa falsedad interpretativa, la mente prodigiosa de Ireneo de Lyon, Obispo de Lyon (140-202 d.C); elevado al rango de Santo y declarado Doctor de la Iglesia “Doctor Unitatis” diez y siete siglos después (21/01/2022); tuvo la genial imaginación de crear el concepto de Pecado; doctrina del estado de pecado en el cual se halla la humanidad cautiva, como consecuencia de la caída del hombre por la desobediencia de Eva; única culpable; por consumir el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Dicho estado de pecado sería transmitido a toda la humanidad, y consistiría en la privación de la santidad, de la justicia original y de la inmortalidad; las cuales según el cristianismo, Adán y Eva poseían antes de comer el fruto prohibido.

Es notable el hecho de que el texto bíblico (Antiguo Testamento) no menciona en ninguna parte la palabra pecado; sí se menciona muchas veces en el Nuevo Testamento; como es lógico, para afianzar todo lo imaginado por los teólogos y padres de la Iglesia antes de la existencia de ese Nuevo Testamento.

Desarrollo del pecado para afianzar la misoginia.

Agustín de Hipona (354-430) también desarrolló la doctrina del Pecado, quien la justificó en las enseñanzas de Pablo de Tarso (Romanos 5:12-21) y (Corintios 15:21-22); afirmando que “el pecado de Adán inducido por Eva, trajo graves consecuencias para su descendencia; la primera, por que la desobediencia al mandato divino traería muerte, tanto espiritual como física, por ello ni Adán ni ninguno de sus descendientes serían físicamente inmortales; la imagen de Dios se corrompió en su totalidad, y cualquier descendiente ya nació espiritualmente “muerto.”

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