martes, 13 de agosto de 2024

MONOPOLIO ECLESIÁSTICO EN LA INTERPRETACIÓN BIBLICA


Imposición bajo amenaza del monopolio interpretativo control y Manipulación

Introducción

La manipulación de la Biblia para controlar, dominar y perpetuar la misoginia y el machismo. El monopolio eclesiástico en la interpretación de la Biblia justifica la opresión.

 


El Monopolio Interpretativo Eclesiástico

La Biblia, base de dogmas y doctrinas, era de la exclusiva propiedad del cristianismo, y sólo la Iglesia, por mandato de Dios, tenía la facultad de interpretarla y aplicarla, ya que ellos solo tenían la capacidad y el poder de entenderla, pues estaban inspirados por el Espíritu Santo.

Esta afirmación, sin fundamentos sólidos y que no puede probarse ni con teología, ni con filosofía, ni con exégesis, ni con la ciencia, ha sido discutida por la misma iglesia en documentos como la Encíclica Providentissimus Deus del Papa León XIII (18 de noviembre de 1892), en el Concilio Vaticano II (1962-1963) y más recientemente por el Papa Benedicto XVI (2005-2013).

Nadie se atrevía en el pasado, ni se atreve en el presente, a poner en duda tales facultades. Si alguien osaba discrepar, perdía la gracia de Dios con la excomunión y era considerado hereje, grave delito que se equiparaba a un crimen de lesa majestad.

Raíces de la Misoginia

Para buscar y encontrar respuestas al origen de la misoginia, es necesario adentrarse en el pasado y en las interpretaciones de los libros sagrados, que de sagrados nada tienen. Traductores, escritores, papas, emperadores y los sabios santos y doctores intérpretes de la Iglesia tergiversaron, modificaron, añadieron y suprimieron esos escritos para variar el contenido de esos libros en función de sus creencias e intereses, y con el fin de manipular, engañar y sojuzgar a seres humanos hasta convertirlos en fanáticos, no por la persuasión, sino imponiendo la mentira, el miedo, el terror y la tortura.

Para los efectos de este escrito, la mayor referencia será sobre el Génesis o Antiguo Testamento, ya que es allí donde nace toda la mentira urdida contra las mujeres y donde se origina la creación del machismo y la misoginia.

El Estatus de la Biblia

De otras partes o libros de la Biblia se harán someras menciones, ya que esos libros han sido los más manipulados, los más adaptados para engañar y, en consecuencia, los más alejados de la verdad o verdades que tratan de enseñar.

Para los creyentes y, sobre todo, para los fanáticos, la Biblia es la palabra de Dios, aunque su redacción la realizaron hombres que usaron sus facultades como verdaderos autores.

Orígenes Inciertos

En ninguna parte la Biblia dice que es la palabra de Dios, y quien le atribuyó esa facultad fue el Papa Dámaso I (304 - 384) en el Sínodo Romano del año 382, cuando promulgó el Canon de Escrituras Sagradas, contentivo de la lista de libros del Antiguo y Nuevo Testamento que deberían ser considerados en lo sucesivo como la palabra de Dios, es decir, la Biblia.

En el Concilio de Trento (1545-1563) se fijó el Canon de la Iglesia Católica declarándolo Dogma, y en el Concilio Vaticano I (1869-1870) se declaró que tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento fueron escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo y tienen a Dios como autor. Al respecto, existen muchas respuestas e interpretaciones, la mayoría de ellas en latín, para que solo pudieran entenderlas personas de cierta formación intelectual, contentivas de retóricas muy elocuentes, escritas por doctores de la Iglesia y adornadas con muchos epítetos, ciertos muchos de ellos; pero esos no certifican que sea la palabra de Dios.

Rubrican sus explicaciones afirmando que Dios inspiró a los muchos autores de la Biblia, y que esa inspiración es un hecho que escapa a toda experiencia y comprensión humana; así concluyen que es un misterio, término usado a menudo por los sabios religiosos cuando no pueden explicar lo inexplicable o una mentira a sus fanáticos. En síntesis, si fueron humanos sus muchos redactores, no se puede admitir en esta época que tales libros les fueron dictados a esos autores por Dios, ni tampoco que fueron iluminados por el Espíritu Santo para escribir esos textos; en consecuencia, no se puede tener como absolutamente ciertos esos escritos, y ello ha sido probado históricamente.

Incertidumbre Histórica

Entre las tantas interrogantes que surgen, varias preguntas son recurrentes: ¿Quién, ¿quiénes y cuándo escribieron el Génesis? ¿Son escritos originales o copias? Hasta hoy, no se sabe a ciencia cierta quién o quiénes lo escribieron. Los cristianos lo atribuyen a Moisés, durante los 40 años que pasó en el desierto, pero los estudiosos y los múltiples traductores de los originales afirman que el Génesis es la adición gradual de material a lo largo de muchos siglos y por muchos autores. Algunos consideran que los once primeros capítulos merecen ser considerados aparte del resto del Génesis.

En escritos posteriores se profundizará sobre el Génesis, por ser un tema altamente sensible, pero de fundamental importancia para entender dónde y cuándo se originó la degradación de la mujer y el odio transmitido durante muchas generaciones, que las ha mantenido en un estado de inferioridad.

Continuará.

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