Mitos y Realidades de la Segunda Creación: De la Teología a la Misoginia
Introducción. Puede observarse que ese segundo creador sigue un orden diferente, inverso al primero, sin referencia de tiempo, lo cual induce a pensar que todo lo creó en un día, para luego actuar en una segunda fase con la historia de Adán y Eva.
La Segunda Creación y sus Paralelismos con Otras Mitologías
Pero la segunda creación, por innumerables razones que se explican a continuación, da la impresión de que no fue dictada por un dios y que fue redactada con bastante posteridad a la primera, cuando el mundo ya tenía tiempo de haber sido creado. Probablemente por un autor o varios, con la llamativa particularidad de que contiene sorprendentes paralelismos con mitologías mesopotámicas y griegas.
Al leer dicha historia, puede observarse que el autor o los autores no fueron lo suficientemente cuidadosos para no dejar errores o fallas visibles que generaran dudas acerca de la veracidad de lo allí expresado.
La Prohibición del Árbol del Bien y del Mal
Al formar al primer ser humano del polvo de la tierra, Dios le plantó un huerto en Edén y lo puso allí. Hizo nacer árboles deliciosos y, como algo especial, colocó en medio del huerto el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal; árbol último del cual le prohibió comer al hombre recién creado, so pena de morir.
Esa prohibición no podía nacer de un Dios omnisciente, que todo lo sabe, tanto el pasado, como el presente y, por supuesto, el futuro. Esa imposición representaba el coartar a ese ser, que representaba la semilla de toda la humanidad, la posibilidad de conocer el bien y el mal, condición absolutamente necesaria para la convivencia humana. Por lo tanto, puede considerarse como un impedimento absurdo.
Interpretaciones Teológicas y Filosóficas
De esa prohibición, se han generado muchas interpretaciones teológicas, filosóficas y, en mayor proporción, interpretaciones imaginarias.
Entre esas deducciones, los sabios exégetas cristianos le han dado una connotación sexual; o sea, una prohibición de mantener relaciones sexuales. Esto representa otro absurdo, porque de cumplirse bajo esa interpretación, no se multiplicarían los seres humanos y la tierra creada quedaría despoblada.
La Reacción de un Dios Humano
A pesar del riesgo que representaba violar la prohibición impuesta por Dios, esta fue violada sin que se produjera la muerte. Sin embargo, la reacción de ese Dios creador dista mucho de ser la de un verdadero Dios, ya que actuó como si fuese un vulgar humano, lleno de sentimientos encontrados, de odio, de ira, imponiendo penas y castigos, expulsiones, llegando al extremo de maldecir su propia creación.
Las Inconsistencias Geográficas en la Creación
Otro aspecto de esa creación que genera dudas acerca de su veracidad es la cita de ríos y tierras con nombres conocidos y existentes, como Pisón rodeando la tierra de Evila, donde hay oro, bedelio y ónice; Guijón circundando la tierra de Cus; el río Tigris al oriente de Asiria y el río Éufrates.
Llama poderosamente la atención que, si Dios estaba creando el mundo, ¿cómo es que cita en su creación ríos cuyos nombres son conocidos, ríos existentes como el Tigris y el Éufrates, y tierras ya existentes como Asiria y Evila? Además, menciona la existencia de metales preciosos en esas tierras, cuya calidad ya estaba determinada.
Eva y la Prohibición del Árbol de la Ciencia
Otra interrogante sin respuesta, contenida en esa segunda creación del mundo, es el hecho de que la infracción a la prohibición de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal se la atribuye el cristianismo a la mujer, a Eva, sin considerar que tal prohibición solo le fue impuesta a Adán, como puede leerse en Génesis 2:16 y 2:17. Además, para ese momento, Eva no existía, no había sido creada. A pesar de ello, esa desobediencia se le atribuyó a ella, haciéndola culpable de todos los males creados por la imaginación de los padres de la Iglesia.
Cuando la serpiente le preguntó a Eva (Génesis 3:1) si Dios le había dicho que no comiera de todo árbol del huerto, Eva mintió y respondió que del fruto de los árboles del huerto podía comer (tácitamente, esto incluye al árbol de la vida), pero del fruto que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”.
¿Cuándo, en qué momento le impuso Dios esa prohibición a Eva? No existe evidencia de que Dios hubiese hablado con ella ni que Adán se la hubiese impuesto.
Conclusión: Reflexiones sobre las Dos Creaciones
Todas estas interrogantes contenidas en la segunda creación deben servir para que el lector las evalúe de acuerdo a su criterio. Si encuentra respuestas objetivas que no sean producto del fanatismo religioso, debería hacerlas conocer para eliminar tan profundas dudas acerca de la veracidad de esas narraciones, que han sido usadas con fines muy negativos contra la mujer.
No puede entenderse que de un relato acerca de la creación del mundo; que era sólo eso, la creación del mundo físico y de la humanidad; seres humanos muy inteligentes, cientos o miles de años después; por que no existe una data de esa narrativa; crean y extraen múltiples temas de la misma, como la obediencia, la desobediencia, la tentación, el conocimiento del bien y del mal, la moral, la relación sexual, la virginidad, la mortalidad y la inmortalidad, el trabajo, el sacrificio, el dolor en el parto y, el más importante para la teología cristiana: EL PECADO ORIGINAL.
Cuando Dios hace esa creación, no hace referencia a ninguno de los temas referidos antes, ya que no existe mención alguna al respecto en el Génesis, lo cual es evidencia de que todas esas creaciones son producto de la prodigiosa imaginación de los creadores del cristianismo, quienes basados en ese relato, estructuraron toda una filosofía teológica de culpas y castigos, convertidos en una verdad irrefutable que asociadas al cielo, infierno, purgatorio y limbo sirvieron y has servido para aterrorizar a seres humanos quienes a la postre convirtieron en fanáticos, usando como epicentro de todos los males a la mujer, convertida por el cristianismo y el catolicismo en el más robusto chivo expiatorio conocido hasta nuestros días
Uno de los enigmas más llamativos tanto para creyentes, investigadores, como para incrédulos, es por qué los creadores del cristianismo escogieron y desarrollaron la segunda creación del mundo, convirtiéndola en dogma y doctrina. Esta historia de Adán y Eva se convirtió en uno de los pilares más robustos de la religión.
El cristianismo y el catolicismo han relegado a la primera creación, cuya perfección es incuestionable, y han hecho todo lo posible por mantenerla en el olvido. Han creado múltiples interpretaciones filosóficas, teológicas e imaginarias para minimizarla frente a la segunda creación adoptada como un dogma incuestionable.
Si analizamos ambas creaciones objetivamente, sin fanatismos ni parcialidad religiosa, la primera no serviría para desarrollar los propósitos del cristianismo. No pueden extraerse de ella historias para convencer a los incrédulos, ni para adormecer a los creyentes, ni para adoctrinar a los crédulos. Tampoco pueden derivarse ficciones de seres de barro ni castigos perpetuos basados en faltas absurdas.
El propósito de este análisis no es atacar personas o instituciones, sino invitar al lector a reflexionar objetivamente sobre la verdad y la imparcialidad. Esta segunda creación ha sido el fundamento de la misoginia y de muchas de las doctrinas cristianas en contra de la mujer.






